El aura (o campo electromagnético) de la mujer embarazada se expande hasta tres veces su tamaño, por eso notamos una luz muy radiante en la futura madre. Por cada metro cuadrado de su aura, hay aproximadamente 25 mil almas deseando entrar al cuerpecito de ese niño. Esta es la razón principal por la que la madre debe mantenerse en un estado meditativo, para atraer un alma elevada y para sensibilizarse y reconocer el momento en que entre el alma al cuerpo del niño. Otra de las razones fundamentales por la que la madre debe meditar durante el embarazo es porque esta es la única etapa del ser humano en que otra persona (en este caso la madre) puede ayudar a limpiar la mente subconsciente de su hijo.
El alma entra al útero a los 120 días de gestación. Esto es motivo de fiesta para la madre, pues su hijo es ya un ser humano total. De ahí en adelante, el bebé recibe y absorbe todo a través de su madre. Lo que ella escuche, el bebé escucha; lo que ella siente, el bebé lo siente. Lo que la madre dice y hace queda impreso en el niño. Hasta ese día, ella deberá comunicar a familiares y amigos que está embarazada.
El compromiso de la madre es darle al niño los valores espirituales que necesita para enfrentar las experiencias de cada día de su vida. Ella debe recordar constantemente que ese niño no le pertenece, sólo le pertenece a Dios. Los hijos no son de nuestra propiedad.
A los siete meses de embarazo, si el producto es varón, la madre segrega un líquido ácido que anestesia las facultades del hemisferio cerebral derecho. Esto es lo que verdaderamente marca la diferencia entre hombre y mujer. La mujer debe guiarse por su intuición, que es la que mide el peligro. La intuición es algo que se siente, como el tener frío, probablemente nadie te lo dice pero lo puedes percibir.
Durante los primeros 120 días, al bañarte trata de masajear el ombligo bajo el agua fresca, hasta que sientas calor. De esta forma enviarás una cantidad extra de sangre a esa área y tendrás un hijo muy valiente. Se desarrollará muy bien y será muy fuerte.
Después de los 120 días, el bebé ya es todo un ser humano y comienza a moverse.
Es increible, ya que encontre este articulo en una pagina de meditaciones y cosas varias y todo lo que aqui explican lo senti como cierto. Yo sentia, aunque suene raro, las cosas que pensaba mi bebe en mi guatita, sentia que cuando yo estaba feliz, el tambien lo estaba, cuando yo estaba triste o ansiosa, el tambien lo estaba.... Pienso que yo fui tan feliz cuando supe que estaba embarazada y espere a mi bebito con tanta ansia, que por eso mi bebe es un niño feliz, que se rie sin motivo alguno o aparente, que recibe con alegria los mimos de la gente aunque sea desconocida, a diferencia de otros niños que simplemente lloran o se ponen odiosos cuando alguien extraño les hace mimos.
¿Será verdad eso que dicen que entre los tres y cuatro meses de embarazo el bebe recibe su alma? ¿Qué sentirá el bebé en ese momento tan importante?
Dicen que la luz que recibimos en una noche estrellada es una luz que demoro millones de años en llegar hasta nosotros... y puede que la estrella que haya generado esa luz, o la imagen que vemos de ella en el cielo, ya no exista... ¿Sucederá lo mismo con el alma que nos toca?¿Viajara desde lejos para llegar hasta nosotros? ¿Habra sido de otra persona, antes que nos tocara? ¿Podremos ver nuestro nacimiento o el nacimiento de nuestros padres, abuelos, e incluso del inicio de los tiempos si viajamos a la estrella mas lejana?
Me gustaria muchisimo saberlo...